Nimiedades

Seis meses. Días más; días menos, pero ha transcurrido ya medio año desde que se me metió en la cabeza la idea de que necesitaba reponer  una de mis camisas negras. Ajá, ésa que ya había perdido la batalla contra el tiempo y el desgaste. Al principio creí que conseguir dicha prenda sería una tarea sencilla. Más aún luego de una rápida revisión de mi precario armario: prácticamente la totalidad de mis camisas son de ese color. Agregar una a  las cinco o seis existentes debería ser poco menos que, como sugiere el cliché, pan comido. Iluso. Antes de aclarar el por qué del epíteto, vale la pena señalar que no soy un tipo exigente o complicado con las cuestiones del vestir. No suelo preocuparme por las marcas sino por lo aguantadora que sea la ropa.  Quizá resulte interesante describir cómo es que me he hecho con la poca ropa que tengo. Quizá en otra ocasión. Por el momento baste decir que en las últimas dos o tres décadas mi guardarropa se ha constituido en torno a variaciones sobre un mismo tema: mezclilla azul fuerte y camisas/camisetas negras, con alguno que otro desliz cromático situado entre el añil y el castaño. Soy un animal de costumbres, y sustituyo mis camisas (incluidas las  negras) una vez que “verdean” y/o se deshilachan. Esa es la mejor señal de que una prenda  ha dado hasta lo último de sí. Así que me hacía falta una camisa negra.

Iluso. Vaya que sí. Supuse que bastaría con acudir a una de esas grandes tiendas departamentales para pedirle una camisa negra a quien atiende la sección de caballeros . Punto. Vas. Ves. Vences. Regresas a casa con tu camisa nueva. Vaya pifia. Puede pensarse que tanto la configuración del gusto como la elección de lo que te acomoda de la moda son procesos unipersonales e íntimos. Esto es así porque el que paga manda, y la balanza se inclina hacia el lado de la demanda. O eso supone uno. Torpe de mí: no tomé en cuenta el conjunto de restricciones y de determinaciones externas de la moda. Éstas están ancladas indudablemente en la oferta. El que vende manda. Dense una vuelta por esas tiendas. No hay camisas negras. Simplemente no hay. Y cuando uno las encuentra, éstas son de diseñador y tiene uno que pagar brazo y medio para poder comprarlas.  En cambio, vaya pléyade de camisas cuadradas, de cuadros grandes, chiquitos, enormes, de colores, matizados, tornasoles, rojos, verdes, blancos, azules, grises, pasteles, fuertes, primaverales, invernales, otoñales, y así ad nauseam. Cuadros, cuadritos y cuadrotes. ¿Y dónde carajos han quedado las simples y llanas camisas negras? No hay. Simplemente no hay. Se las han llevado. Alguien las ha acaparado. No sé. Pero algo hicieron. Buscar una camisa negra es como buscar el santo grial. Una misión imposible. Entonces se me ocurrió echarle un ojo a lo que se vende en línea. Peor cosa. La oferta se multiplica en cantidad y en complejidad. Y al final del día, cuando cree haberse topado con una de estas prendas resulta que tiene algún detalle cuadriculado blanquecino en alguna parte (o es slim fit, es decir, para gente cuya circunferencia corporal es la mitad de lo que mide la mía). Casi estoy tentado a pensar que los Hugo Boss y los Ermenegildo Zegna y toda esa caterva de nombres impronunciables han conspirado para eliminar a la competencia y adueñarse del mercado en el que se producen camisas negras. Yo solo quería una de estas prendas.  Y nada. Con esta búsqueda afanosa lo único que me quedó fue un saber poco práctico acerca de cortes, medidas de mangas, anchuras de cuellos, estilos de botones, diseños y estampados, etc. La única salida que tengo ahora es indagar en el mercado negro. Camisas negras en el mercado negro. Sería una especie de justicia poética encontrar ahí lo que necesito.

 

Anuncios

Un pensamiento en “Nimiedades

¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s